Resaca electoral: Cuando los Maquiavelos del Frenopático quedan en evidencia

Alguien tuvo una idea brillante y decidió darle forma hace ya unos meses. La idea consistía en forzar a los españoles a una decisión planteada en términos de “Yo o el caos” pero, para llegar a ese final, se requerían algunos preparativos:

  1. Dejar que el PSOE se cociese en su propio jugo. El daño que Zapatero le había causado al partido era suficiente para no requerir ninguna intervención secreta ni discreta desde el poder.
  2. Estar a bien con los medios de comunicación no controlados directamente, sea mediante trato de favor -Cebrián y grupo PRISA- o forzando su defenestración, como en el caso de Pedro J. Ramírez.
  3. Evitar la presencia en los medios tanto de escisiones propias -VOX- como de partidos que no puedan ser considerados extremistas -UPyD y Ciudadanos- pero que estén dispuestos a dar una batalla ideológica.
  4. Prestarle todos los altavoces posibles a la izquierda más rancia que puedan encontrar de forma que ésta se presenta como la única alternativa a ellos mismos.

A grandes rasgos, éstas han sido las piezas del rompecabezas y la sorpresa ha sido que los españoles, puestos en la alternativa “Yo o el caos” han elegido el caos y seguramente distintas personas lo han hecho por motivos muy diferentes.

La izquierda de planteamientos estalinistas también tiene su público y este público tenía su opción clara desde el primer momento. A éstos se han sumado muchos que han comprado el discurso de la “casta”, discurso a cuya compra han contribuido generosamente los dos grandes partidos y sus socios nacionalistas, inmersos en episodios de corrupción y cuya única respuesta es denunciar la corrupción del contrario y omitir toda referencia a la propia. A éstos todavía se han unido otros: Todos aquellos que no aceptan un discurso del tipo ya sé que soy malo pero los otros son aún peores y, aunque no te guste, me votarás a mi y para los que la evidencia de ese discurso es motivo suficiente para no votarles.

Evidentemente, han equivocado los cálculos. En ese 1977 que algunos intentan barrer del mapa para intentar enlazar con el Estado fallido -mucho antes de la Guerra Civil- nacido en 1931, parecía que algunas cosas habían quedado claras:

  1. Había quedado claro que había una izquierda y una derecha cainitas que le negaban el derecho a la existencia al adversario y consideraban que ellos eran los titulares indiscutibles del poder.
  2. Había quedado claro que había una izquierda y una derecha que querían dejar de tirarse a la cara Hitler frente a Stalin o Pinochet frente a Castro y sus diferencias eran sobre todo de énfasis en cuál debía ser el papel del Estado y cuál el de la economía privada compartiendo como fin principal elevar el nivel de vida de los ciudadanos.
  3. Había quedado claro que no se debía mirar atrás: Hubo crímenes y todo tipo de salvajadas por ambos lados, antes, durante y después de la Guerra Civil y ya era hora de pasar página mediante una amnistía que afectó a personas de los dos bandos en conflicto.

Todo esto parecía que estaba claro pero, como parte de la “magistral estrategia del PP”, se trataba de darle alas a esa izquierda anclada en planteamientos de hace un siglo, que rechaza el proceso de transición y que pueda ser presentada como el coco haciendo que el miedo forzase a los electores a vencer la repugnancia y votarles a ellos. En ningún momento, el PP -auxiliado por el arúspice Arriola con su sonsonete de que España es sociológicamente de izquierdas- ha pretendido dar una batalla ideológica. En lugar de esto, tras incumplir prácticamente todos los puntos del programa que les dio la mayoría absoluta, se han limitado a hablar de una recuperación que muchos siguen sin ver y a jugar con la cocina de las encuestas. Los resultados de tan magistral actuación se vieron ayer y, sin duda, tendrán consecuencias.

Que la política española necesita una regeneración urgente es claro. Que esa regeneración no puede venir de la mano ni de los que están ni de supuestos recién llegados que vienen ya corruptos desde su origen debería ser claro también.

¿Son malos los resultados para el conjunto del país? Probablemente no. Rajoy ha salido de las elecciones convertido en un cadáver político y, tras los resultados, mucha de la contestación interna en su partido es posible que empiece a subir la voz y le impida presentarse a la reelección. Si con él desaparecen todos aquellos que han hecho de mantenerse en el poder su única meta y han cambiado la ideología por las encuestas cocinadas y las cuchilladas entre ellos…bien idos sean.

En “La historia interminable” de Michael Ende hay un episodio dedicado a los “reyes locos”, aquéllos que se quedaron en el mundo de Fantasía y nunca más fueron capaces de salir de él. Ver a Zapatero y Rajoy ejerciendo de “reyes locos” tendrá, sin duda, un alto precio por todas las gabelas que les dejan tras su paso por el Gobierno pero, sin duda, tendrá un coste más bajo del que tendría mantener a tales sujetos en cualquier posición relevante.

Lo mismo que se puede decir del PP vale para el PSOE. ¿Puede decirse que el PSOE tiene una ideología real o se ha convertido en un cóctel de “lo progre” y lo “políticamente correcto” pasado por el tamiz de unos líderes que no han hecho en su vida otra cosa que vivir de la política?¿Alguien puede decir seriamente que el PSOE es un partido de izquierdas salvo por cuatro clichés que se les han quedado adheridos?¿Es algo más que una maquinaria para hacerse y permanecer en el poder? Si vamos a la corrupción ¿es más limpio el PSOE que el PP?

Para muchos, PP y PSOE llevan años comportándose como dos marcas de una misma corporación -no en vano algunos hablan de PPOE- sin que tengan entidad ni identidad ideológica clara salvo el mantenimiento en el poder y estar corrompidos hasta las cejas. Ambos han preferido apoyarse en socios nacionalistas -tan corrompidos como ellos o más- precisamente porque eran más fáciles de comprar.

PP y PSOE se encuentran en la situación de renovarse urgentemente, comportándose como partidos políticos con su ideología, con democracia interna y transparencia…o desaparecer. Para que se produzca ese cambio, parece claro que lo primero que tiene que desaparecer de escena son los actuales líderes de uno y otro.

Naturalmente, el segundo y definitivo tiempo de este partido está en las elecciones generales. Poco tiempo tienen PP y PSOE para recomponerse y, salvo que el miedo se imponga -como daban por hecho los “estrategas” del PP- podríamos asistir a una continuación de la caída. Izquierda Unida y UPyD pueden considerarse virtualmente desaparecidos y fagocitados por Podemos y Ciudadanos respectivamente.

¿Qué puede ocurrir con Podemos, Ciudadanos y Vox en el próximo futuro?

Podemos tiene su porvenir asociado a su propia actuación en Comunidades y Ayuntamientos y…a lo que pueda pasar en Venezuela y en Grecia, cuyas vinculaciones ideológicas y de otro tipo son evidentes. Como se comporten y qué tratamiento reciban desde los medios controlados directa o indirectamente desde el poder definirá bastante su futuro. Sólo hay que ver cómo en estas elecciones ha habido guerra sucia y se ha sacado información en los momentos en que más podía perjudicar a determinadas opciones. No es de esperar que esos hábitos desaparezcan de aquí a las próximas elecciones.

Ciudadanos tiene que asentarse. Hubo un momento en que no fueron capaces de metabolizar el proceso en que se habían metido y cayeron en la tentación de tratar de ser todo para todo el mundo -igual que Podemos hasta que se quitó la careta y quedó claro que es un partido de izquierda radical y populista- con lo que en los últimos momentos de campaña pudieron generar desconfianza. Han crecido por aluvión y pueden haber captado gente válida pero seguro que también se les ha colado mucho oportunista al olor del poder. Tienen unos meses para modificar eso y, por supuesto, los pactos que hagan, con quién los hagan y en qué estén basados esos pactos serán cosas que también estarán miradas con lupa.

Por último, Vox. Vox es una escisión del PP que ha hecho suyos los planteamientos ideológicos de derechas que el PP no quiso defender y, en contra de lo prometido, no aligeró el peso del Estado y subió los impuestos de una forma salvaje. El programa que presentaba Vox en las municipales y autonómicas era, sin duda, el más atractivo desde el punto de vista del liberalismo económico. Sin embargo, sus más que magros resultados se deben en buena parte a la doctrina del “voto útil”, es decir, a la negativa a votar a un partido que, debido al modelo de circunscripciones electorales, no es esperable que consiga sacar nada. Sin embargo, hay una faceta de Vox que está pasando desapercibida y a la que conviene prestar atención:

En contra de lo que los partidos de izquierda -real o presunta- han afirmado, el PP no ha sido nunca un partido de extrema derecha…es más, si se le puede acusar de algo es precisamente de no tener más ideología que el mantenimiento en el poder. Sin embargo, hasta hace pocas fechas, la escasa extrema derecha que existe en España se encontraba dentro del PP. En un partido que ha llegado a tener 700.000 militantes, esa corriente podía quedar tan diluida como para no ser percibida.

Tras la escisión de Vox, es muy probable que, junto con gente que se ha considerado traicionada por ser de derechas en lo político y liberales en lo económico, haya emigrado también ese grupo de extrema derecha que antes podía estar en el PP. La diferencia está en que Vox no tiene 700.000 militantes y sería una corriente mucho más difícil de diluir. Dicho de otra forma, si en la España de hoy, como contrapartida a una izquierda chavista surgiera una extrema derecha del estilo Frente Nacional de LePen, es probable que surgiera en Vox.

Si la moderación no se termina imponiendo en los próximos meses, es posible que la composición de las Cámaras se acabe haciendo por una especie de selección negativa, es decir, con lo que ya en 1977 se desechó -pensando que para siempre- de la política española. Por otra parte, no podemos asimilar moderación a aceptación de la corrupción y es urgente que determinado tipo de personajes salgan de la vida política. En los inicios de la transición de 1977, Suárez dijo que Hay que elevar a la categoría política de normal lo que a nivel de calle es simplemente normal pero no puede pretenderse lo contrario, es decir, elevar un hecho como la corrupción a categoría de normal a nivel de calle porque políticamente sea normal.

Tampoco son admisibles los comportamientos fascistas, muy frecuentes en nuestra clase política tanto a izquierda como a derecha, por los cuales las reglas aplicables a unos no son las mismas que para otros. Por ejemplo, no puede aceptarse como parte de un juego político normal que alguien exija que le entreguen el poder porque ha ganado con mayoría simple -Susana Díaz- mientras, al mismo tiempo, le parezca normal que sus adversarios ganasen las elecciones anteriores también con mayoría simple y no pudieran gobernar…cosa que presumiblemente ocurrirá en muchos lugares tras las elecciones de ayer. Más allá del recurso dialéctico al engaño y de la confianza en que la gente no se acuerda de lo que pasó ayer, este tipo de hechos revelan un estilo que también se debería desterrar.

Unos meses magníficos los que tenemos por delante para observarlos con curiosidad de entomólogo. Lo malo es que quienes están en el platillo del microscopio somos nosotros mismos.

Navigating Safety: Necessary Compromises and Trade-Offs: Theory and Practice by René Amalberti

Amalberti explains very clearly safety related concepts and, whatever the reader agrees with 100% of contents or not, it is worth to be read and discussed. He goes against some sacred cows in the safety field and his book should be analyzed very carefully. Especially, these three points should deserve a special analysis:

• People learn by doing instead of observing. Asking for a full Situational Awareness before doing anything could drive to serious accidents while the operator tries to get a full Situational Awareness.

• There are different safety models. Many markets and companies try to imitate ultra-safe models like the ones coming from Aviation and Nuclear Energy when, actually, these models should not work in other activities more expert-based than procedure-based.

• Trying to train someone for every single exceptional situation is not the safest option. People can try to explore limits instead of remaining in the safe environment.

People learn by doing instead of observing. True, and perhaps that is one of the motives that people are so bad at monitoring while some automation designs still insist precisely on that. However, Amalberti reaches a conclusión related with Situational Awareness that, in my opinion, could be wrong: For Amalberti, we should not ask for a full Situational Awareness before trying a solution because we could get paralyzed under critical situations with serious time constraints. Explained like that, it’s true and that should be the phenomenon known as paralysis because of analysis but something is missing:

Situational Awareness cannot be understood as a condition to be met in critical situations but as a flowing process. In high risk environments, design should guarantee that flow at a level that, once the emergency appears, getting a full picture of the situation is easy. If we put together this single principle with the first one by Amalberti, that is, that people learn by doing instead of observing, we could reach different conclusions:

1. Top level automation should be used only under exceptional situations, using as default levels others where human operators should learn and develop Situational Awareness by doing instead of observing.

2. Information Technology used in critical systems should be under-optimized, that is, instead of using the most efficient design in terms of technology use, the alternative option should be using the most efficient design in terms of keeping Situational Awareness. Some new planes keep Intel processors that are out of the market many years ago –for instance, B777 using Intel 486- and nothing happens. Why then should we try to extract all the juice from every programming line building systems impossible to be understood by users?

Different safety models with an out-of-context imitation of ultra-safe systems as Aviation or Nuclear Plants. This is another excellent point but, again, something could be missing: Evolution. I have to confess on this point that my Ph.D. thesis was precisely trying to do what Amalberti rejects, that is, applying the Air Safety model to Business Management field. Some years later, Ashgate published it under the name Improving Air Safety through Organizational Learning but “forgetting” the chapter where learning from Air Safety was applied to Business Management.

The first thing to be said is that, in general terms, Amalberti is right. We cannot bring –unless if we want it to work- all the procedural weight of a field like Air Safety to many other fields like, for instance, Surgery, where the individual can be much more important than the operating rules. However, the issue that could be lost here is Organizational Evolution. Some fields have evolved through ultra-safe models and they did so because of their own constraints without anyone trying to imitate an external model. Different activities, while looking for efficiency improvement, evolved towards tightly coupled organizations as Charles Perrow called them and that produced an unintended effect: Errors in efficient organizations are also efficient because they spread their effects by using the same organizational channels that normal operation. Otherwise, how could we explain cases like Baring Brothers where an unfaithful employee was enough to take the whole Bank down?

Summarizing, it’s true that we should not make an out-of-context imitation of ultra-safe models but, at the same time, we should analyze if the field whose safety we are analyzing should evolve to an ultra-safe model because it already became a tightly coupled organization.

Trying to train someone for every single exceptional situation is not the safest option: Again, we can agree in general terms. For instance, we know that, as a part of their job, pilots practice in simulators events that are not expect to appear in their whole professional life. Perhaps, asking them to practice recovery from upside down positions or from spins should be an invitation to get closer to these situations since they should feel themselves able to recover. The “hero pilot” time is over long ago but…

We have known in the past of wrong risk-assessments where the supposedly low-probability event that should not require training since it should not happen…happened. A well-known example is United 232 where three supposedly independent hydraulic systems failed at the same time showing that they were not so independent as pretended. The pilot had practiced before in a flight simulator the skills that converted a full crash into a crash landing decreasing substantially the number of casualties. A similar case is the Hudson river landing where a double stop engine was supposed to happen only above 20.000 feet…and procedures developed for that scenario made the pilots lose a precious time when the full loss of power happened far lower than this height.

Even though, instead of focusing in different events showing a wrong risk assessment that could invite us to take with care the Amalberti idea -even when he clearly raises an important point there- is a different kind of problem that has already been under major accidents: Faulty sensors feeding wrong information to computers and occupants planes getting killed without the pilots getting the faintest idea about what was going on. “Stamping” this kind of events with a “lack of training” should be a way of telling us something that, at the same time, is true and useless and, by the way, it’s opposed to the Amalberti’s principle.
Daniel Dennett used a comparison that can be relevant here: The comparison between commands and information agencies: Commands are expected to react under unforeseen situations and that means redundancy in the resources and a very important cross training. By the other side, information agencies work under the principle of “need-to-know”. Should we consider as an accident that this same “need-to-know” idea has been used by some Aviation manufacturers in their rating courses? Should we really limit the training to the foreseen events or should we really recognize that some events are very hard to foresee and different approaches should be taken in design as well as in training?

Summarizing, this is an excellent book. Even if some of us could not agree with every single point, they deserve a discussion, especially when it’s clear that the points raised in the book come from a strong safety-related concept instead of politics or convenience inside regulators, operators or manufacturers.

I would not like finishing without a big Thank you to my friend Jesús Villena, editor of this book in Spanish under the name “Construir la seguridad: Compromisos individuales y colectivos para afrontar los grandes riesgos” because he made me know this book.

Sterile discussions about competencies, Emotional Intelligence and others…

When “Emotional Intelligence” fashion arrived with Daniel Goleman, I was among the discordant voices affirming that the concept and, especially, the use of it, was nonsense. Nobody can seriously reject that personal features are a key for success or failure. If we want to call it Emotional Intelligence that’s fine. It’s a marketing born name not very precise but, anyway, we can accept it.

However, losing the focus is not acceptable…and some people lose the focus with statements like “80% of success is due to Emotional Intelligence, well above the percentage due to “classic” intelligence. We lose focus too with statements comparing competencies with academic degress and the role of each part in professional success. These problems should be analyzed in a different and simpler way: It’s a matter of sequence instead of percentage.

An easy example: What is more important for a surgeon to be successful? The academic degree or the skills shown inside the OR? Of course, this is a tricky question where the trick is highly visible. To enter the OR armed with an scalpel, the surgeon needs an academic recognition and/or a specific license. Hence, the second filter -skills- is applied over the ones who passed the first one -academic recognition- and we cannot compare in percentage terms skills and academic recognition.

Of course, this is an extreme situation but we can apply it to the concepts where some sterile discussions appear. Someone can perform well thank to Emotional Intelligence but the entrance to the field is guaranteed with intelligence in the most common used meaning. Could we say that, once passed an IQ threshold we should better improve our interaction skills than -if possible- improve 10 more IQ points? Possibly…but things don’t work that way, that is, we define the access level through a threshold value and performance with other criteria, always comparing people that share something: They all are above the threshold value. Then…how can I say “Emotional Intelligence is in the root of 80% of success”? It should be false but we can convert it into true by adding  “if the comparison is made among people whose IQ is, at least medium-high level”. The problem is that, with this addition, it is not false anymore but this kind of statement should be a simple-mindedness proof.

We cannot compare the relative importance of two factors if one of them is referred to job access while the other is referred to job performance once in the job. It’s like comparing bacon with speed but using percentages to appear more “scientific”.

Internet y su presunta omnisciencia: La próxima guerra está en la calidad de la información

Ray Kurzweil decía que la gran revolución que han traído los sistemas avanzados de información está en un simple hecho: Reproducir y transmitir la información tiene un coste virtualmente igual a cero. Se supone que eso significa romper una diferenciación clásica entre los que tienen acceso a la información y los que no la tienen puesto que, según Kurzweil, ahora todos lo tienen.

Por puro azar, estos últimos días he tenido que buscar información sobre distintos temas y, cómo no, he recurrido a hacer búsquedas más o menos avanzadas en Google y en sitios que se suponen especializados en proveer información. Tengo que anticipar que no se trataba de cuestiones filosóficas, religiosas o similares sino de preguntas que tienen una respuesta clara . Otra cosa es acceder a ella a través de la maraña de informaciones falsas o desfasadas. Esto ocurre incluso cuando se trata de asuntos directamente relacionados con Internet.

Ejemplo: Teléfono Nexus 5 con el compromiso de actualización por parte de Google a la última versión de Android. Lo que no dice Google es cuándo llega esa última versión y, los que somos poco pacientes, buscamos otras vías como, por ejemplo, descargar la actualización oficial de los sitios de Google. Esto requiere cierta manipulación en el teléfono como desbloquear el bootloader rootear el teléfono u otras piezas de la tecnoverborrea.

En cualquiera de estas opciones, Google ofrece varias páginas de resultados, incluyendo videos de Youtube. El problema está cuando se intenta poner en práctica y se ve que las instrucciones pueden ser desfasadas, incompletas o, simplemente, el teléfono no hace lo que, según las instrucciones leídas en Internet, tendría que hacer.

Lo curioso del caso es que, después de tratar diversas soluciones y en alguna de éllas llegar a bloquear el terminal, apareció una solución: Una herramienta software llamada Nexus Root Toolkit que permite al usuario hacer lo que quiera con el teléfono: Rootear, desrootear, bloquear o desbloquear el bootloader, cambiar la versión del sistema operativo…lo que sea.

¿Por qué llegar a esta herramienta supone una peregrinación y un ensayo y error de soluciones que supuestos o reales expertos van poniendo en Internet?

Otro ejemplo, quizás algo menos escandaloso porque no va al propio terreno en el que se supone que Internet debería tener información de primera calidad, está en la búsqueda de diferencias en el diseño entre dos tipos de avión y en temas muy específicos: La información existe pero encontrarla con un buscador o en un sitio de preguntas y respuestas tipo Quora es prácticamente imposible y al final lo más operativo es telefonear a alguien que se sabe que dispone de tal información…como en los viejos tiempos.

Kurzweil tiene razón: La gran revolución de la tecnología de la información es la desaparición del coste de multiplicar y transmitir información pero esa gratuidad virtual ha traído consigo un problema: Todo el mundo tiene un altavoz sobre cualquier tema y no sólo los que tengan algo que decir sobre él. Encontrar una señal válida entre una masa creciente de ruido es cada vez más difícil y el aumento de número de páginas o de velocidades de acceso no sólo no arreglan este problema sino que contribuyen a agravarlo.

Internet crece de una forma espectacular pero la calidad de la información que contiene no lo hace. Más bien lo contrario.

#GermanWingsCrash Solución: Dos personas en cabina

Una regla básica en investigación de accidentes consiste en no tratar de buscar una solución al que acaba de ocurrir. La razón para ello es que suele tratarse de una combinación excepcional de circunstancias que es improbable que vuelvan a aparecer juntas. Por ello, habitualmente se prefiere prevenir esas circunstancias individuales, es decir, se ataca a los componentes más que a una improbable combinación.

Esto no quita para que, si un accidente se repite -como ocurrió en el caso Spanair, repetido exactamente 21 años después de otro idéntico y con el mismo tipo de avión ocurrido en Detroit- nos preguntemos legítimamente qué se hizo en ese ataque a las circunstancias individuales para permitir que el mismo resultado se produzca de nuevo.

Tras el caso de German Wings, nos encontramos atacados por los tiempos y los miedos que introducen los medios de comunicación: ¿Puede enloquecer un piloto? Por supuesto; como cualquier otro. ¿Debemos empezar a tratar de prevenir tal posibilidad con reglas como la de dos personas en cabina? Veamos:

  • ¿Podría un miembro de la tripulación auxiliar colocar un veneno de gran potencia en la bebida o la comida de los pasajeros o en la de los pilotos? Y si también vigilamos a éstos…¿podría hacer lo mismo alguien encargado de la preparación del catering?…
  • ¿Podría un técnico de mantenimiento provocar una avería difícil de detectar pero que llevase a un avión a estrellarse?
  • ¿Podría alguien encargado de la carga de equipajes introducir algún elemento explosivo, incendiario o corrosivo junto con las maletas?

Éstas y muchas más posibilidades -algunas se me ocurren y no las voy a incluir para no dar ideas- se pueden dar y no parece que la política más acertada sea dejarse guiar por el impacto del último caso para tomar decisiones. De hecho, no deberíamos olvidar que un caso como el de German Wings ha sido posible gracias a la introducción de una puerta blindada -otra respuesta rápida a una situación de pánico provocada por medios de comunicación- que separa a la cabina del resto del avión.

Cuando subimos a un avión, y prácticamente cuando hacemos cualquier otra cosa, existe un elemento de riesgo. Tenemos dos posibilidades: Aceptar ese simple hecho y tratar de limitar al máximo lo que podríamos considerar riesgos razonables o tratar de controlar absolutamente todo…carrera estéril que no conduce a ninguna parte salvo a que el siguiente problema sea provocado por la última solución.

Quizás sería bueno para los que optan por la idea de control total revisar el caso EgyptAir 990. Ocurrió antes del 11S y aún no había puertas blindadas. De hecho, el comandante del avión entró a la cabina y trató de recuperar el avión. El piloto suicida se limitó a cortar el flujo del combustible a los motores…es decir, si alguien tiene la intención siempre puede encontrar una acción para la que el tiempo disponible no sea suficiente o jugar con el factor sorpresa para neutralizar al que se supone que le controla. En ese vuelo había dos pilotos más que, de haber sospechado qué estaba ocurriendo, podrían haber reducido al suicida…cosa que, evidentemente, nunca podrían haber hecho con una puerta blindada entre ellos, incluso con la regla de dos personas en cabina.

¿Qué tal si este tipo de situaciones se analizan en frío y sin dejarse llevar por la presión, el pánico y los tiempos que establecen los medios de comunicación? ¿Aporta algo el que le hagamos saber al piloto, por el simple procedimiento de que nunca esté solo en cabina, que es sospechoso? ¿Soluciona algo si tenemos en cuenta que otros puestos, como los mencionados más arriba, pueden ser también utilizados para un asesinato masivo?

Un poco de sentido común sería de agradecer algunas veces. Tratar de limitar los riesgos es correcto. Dejar que el terror y la paranoia decidan por nosotros, no.

#GermanWingsCrash: The use of an accident

One day after the accident, as it could be expected, there is not a clear knowledge about what happened. Some witnesses saw the plane flying near the ground in a high place and controllers reported that the plane was descending for several minutes without reporting anything. That could be enough to discard the terrorism hypothesis and not much more.

Even though, many people used this accident to sell some ideas that could be interesting for them. Thus, NYT asked if A-320 was safe while some others charged against low-cost companies, against the automation and against the recruiting and training policies applied to pilots.

All of them can be legitimate concerns -if you want, suspicious the article by NYT coming from USA where the main Airbus competitor, Boeing, comes from- but…now?

We don’t know nothing yet. Perhaps, when we have the facts, we can conclude that an official enquiry is biased -as many of us could think of cases like AF447- but now, we only can wait to know the facts. This should not be an opportunity to get a loudspeaker for our own concerns when we don’t have the faintest idea about if they are related or not with the accident. The respect for the victims of the accident demands from us not to use them in such a dirty way.

Elecciones en Andalucía: ¿Ensayo general?

Quizás las elecciones andaluzas han tenido algo distinto: Por primera vez, no todos han ganado sino que algunos han admitido derrotas, en unos casos sin paliativos y en otros casos en relación a sus expectativas iniciales.

El gran derrotado es, sin duda alguna, el PP. No olvidemos que el PP ganó las anteriores elecciones pero el frentepopulismo habitual hizo que no pudiese gobernar y continuase haciéndolo el PSOE. En este caso no ha sido así y el error de presentar un candidato que correspondía más al capricho de la cúpula dirigente que a una trayectoria en la política andaluza es tal que invita a pensar si ha sido un error o responde a un apaño entre los dos partidos mayoritarios.

Detalles estéticos como que un personaje del PP critique a Ciudadanos por venir de Cataluña cuando el líder de este grupo, Albert Rivera, es nacido en Barcelona con familia en Málaga…exactamente igual que el candidato del PP no rozan el ridículo sino que se revuelcan en él. El candidato puede haber tenido un papel digno pero, en este caso, la referencia del votante no ha sido el candidato sino las siglas PP y el gobierno de Mariano Rajoy. Moreno Bonilla ha recibido la patada que iba destinada a Rajoy y a sus palmeros.

Izquierda Unida se ha hundido. Tampoco resulta extraño. Su alianza con el PSOE la vació de contenido y, por añadidura, tuvo algunas conductas de corte claramente populista y, en ese terreno, está claro que no puede competir con Podemos. Simplemente, se ha convertido en irrelevante y ha sido fagocitada por el PSOE y Podemos.

También se ha convertido en irrelevante UPyD. El afán de protagonismo de Rosa Díez ha llevado a su partido a un punto del que probablemente ya no se recuperará. En su momento, se planteó la fusión con Ciudadanos, opción que habría sido perfectamente lógica como el propio líder de Ciudadanos ha repetido una y otra vez pero hubo un problema de estrellatos individuales. Esos mismos estrellatos individuales provocaron una crisis en su partido cuando a un eurodiputado, Sosa Wagner, se le ocurrió sugerir el acercamiento a Ciudadanos con el resultado final de que, tras ser atacado internamente con todo lo que tuvieran a su alcance, acabó por abandonar el partido…conducta que, muy probablemente, va a ser seguida por muchos afiliados actuales. Opinión personal: UPyD está llamado a su desaparición a corto plazo. Sin duda, la emergencia de Ciudadanos contribuirá a ello.

Vox se ha presentado como “el PP auténtico” y, al igual que le ocurrió en las elecciones europeas, ha fracasado. Una cosa es que el PP haya incumplido por completo su programa electoral y otra cosa es que alguien se presente representando “las esencias peperas”. Sabemos a quién se opone Vox -al PP- pero no qué es lo que pretende traer y, además, lleva consigo una sospecha inevitable: Durante mucho tiempo, se ha asumido que el PP no era extrema derecha pero que la gente de extrema derecha estaba dentro del PP. Muy probablemente, eso se pueda decir ahora de Vox pero con una diferencia importante: El PP ha llegado a tener 700.000 militantes y, en esa masa, la gente de extrema derecha podía quedar muy diluida. En Vox la situación podría ser muy distinta y tener mucho más peso. ¿Desaparecerá Vox tras su segundo fracaso? No está claro. La experiencia francesa demuestra -si alguien tenía dudas sobre ello- que el voto de extrema izquierda y el de extrema derecha están muy cercanos y, si en España apareciese una Marine Le Pen, hoy por hoy cabría esperar que apareciera en Vox.

Ciudadanos ha salido prácticamente de la nada y, teniendo en cuenta el punto de partida, puede decirse que ha tenido un gran resultado. De lo que haga ahora va a depender su proyección nacional. Ciudadanos ha empleado un lenguaje claro en contra de la corrupción y el bipartidismo y no trae una mochila de acuerdos ni financiaciones venezolanas ni iraníes ni de corruptelas de sus dirigentes. Un acuerdo con el PSOE, sin embargo, puede hacerles perder cualquier oportunidad a nivel nacional…y no olvidemos que el cabeza de lista de Ciudadanos en Andalucía viene precisamente de ahí, de pactar con el PSOE en Sanlúcar de Barrameda. El crecimiento explosivo que ha tenido Ciudadanos hace que su líder tenga que multiplicarse porque no tiene detrás una estructura confiable…el caldo de cultivo perfecto para que se les cuelen en el partido oportunistas al olor del poder. Ésos son los riesgos del próximo futuro para Ciudadanos: Qué y con quién pacta y un crecimiento explosivo que le puede llevar a meter personajes indeseables en sus filas.

La aparición de Podemos no es ninguna sorpresa tras los resultados de las europeas pero, en relación con los resultados esperados, parece que se desinfla un poco el soufflé. En la campaña de las europeas eran unos desconocidos espléndidamente tratados por algunos medios de comunicación y centrados en la crítica. A medida que se ha ido conociendo más, han sido muchos los potenciales votantes que se han ido apartando de ellos, movimiento que podría esperarse que continúe dependiendo no sólo de la evolución de sus propios y feos asuntos internos sino, por ejemplo, de qué ocurra en Grecia o en Venezuela en los próximos meses. No ha barrido en Andalucía y, sobre todo, no se ha convertido en un partido transversal como pretendía sino en un reducto del más populista de los radicalismos. La referencia de Venezuela -oportunamente sacada a relucir en un programa de TVE2 hace pocos días- va a estar ahí, les guste a ellos o no.

Nos quedaría el papel de la ¿gran triunfadora? Sólo si la comparamos con la debacle del otro gran partido pero ha conseguido exactamente el mismo número de diputados que tenía. ¿Dónde está el gran triunfo? ¿En haber aguantado la supuesta marea de Podemos? Lo dicho para Ciudadanos vale para Podemos: Un crecimiento explosivo obliga a buscar candidatos donde sea…y la candidata de Podemos en Andalucía podría haber sido peor pero no es fácil. Sin duda, eso ha beneficiado al PSOE. La campaña electoral ha sido muy ilustrativa: Antes de las elecciones, dentro del PSOE se jugaba con la idea de que Susana Díaz pudiera ocupar el lugar que actualmente ocupa Pedro Sánchez y, tal vez, tanto los resultados como, sobre todo, la conducta vista en la campaña ha dejado algo en evidencia: Susana Díaz no es homologable en el resto de España. Pedro Sánchez funcionará o tendrán que buscar un recambio…o el PSOE irá a su liquidación pero lo que parece claro es que Susana Díaz no es la gran promesa del PSOE para unas elecciones generales…salvo que el PSOE quiera hacer un ridículo homologable al del PP en Andalucía.

Si alguien se presenta como “la guardiana de las esencias andaluzas”, tal vez el mensaje le vaya bien y le funcione pero es un mensaje limitante si quiere salir de su ámbito. Algunos aún recordamos la célebre “operación Roca” -que no consiguió un solo diputado- y en la que, cuando le preguntaron a Fraga por su opinión, respondió “¿Cómo vamos a votar como el número uno de España al número dos de Cataluña?”. En realidad, no se trataba de números uno ni dos sino de que alguien tenía una trayectoria política en la que había hecho gala de nacionalismo catalán. ¿En qué mundo vivía cuando trató de presentarse como cabeza de lista en unas elecciones generales? Susana Díaz podría reeditar la operación Roca, cosa que le habrá dado un respiro a Pedro Sánchez…al menos, hasta que se abran las urnas en las elecciones municipales ya muy próximas.

En suma, unas elecciones muy instructivas.

Los “ciudacans” del PP

¿Tenemos unos políticos que son tontos, nos toman por tontos o las dos cosas? Cada vez veo más claro que la tercera es la opción válida pero, al mismo tiempo, tengo la sensación de que la cosecha de idiotas ha sido especialmente abundante en el PP.

Hace tiempo, comparando a Bush con Zapatero, llegaba a la conclusión de que el primero era más inteligente porque, siendo consciente de sus carencias, se había rodeado de gente que pudiera cubrirlas y a la que llegaba a pedir permiso para ir a mear (esto no es figurado; es literal y fue grabado por un micrófono direccional indiscreto). Zapatero, por su parte, prefería rodearse de gente que no le hiciera sombra y, como eso era bastante difícil, se rodeó de nulidades. Bien; pues hasta en eso se parece el PP actual a Zapatero si es que no lo ha superado:

Su sociólogo de cabecera, Arriola, les ha convencido de que lo mejor que pueden hacer es asustar con el coco de Podemos para que la gente vaya a votarles a ellos. Me atrevería a asegurar que, como parte de tan lúcida estrategia, tienen los cajones llenos de dossieres con los que, presuntamente, podrán derribarlos cuando estén en su punto más álgido…eso si no lo consiguen antes Monedero y Tania Sánchez. Problema: ¿Ha hablado alguna vez Arriola o alguno de sus aconsejados con un futuro votante convencido de Podemos? ¿Se ha dado cuenta de que, diga lo que diga, será atribuido a “infundios del falaz contubernio” como decían en la época franquista o “y los tuyos ¿qué?” puesto que todo el que ha tocado poder aquí, y algunos sin hacerlo, ha robado? Menciono la posibilidad de que Monedero y Tania Sánchez puedan hacer lo que no va a poder hacer el PP porque son dos sujetos que caen mal. Los suyos les pueden perdonar los chanchullos pero es más difícil disculparles que sean maleducados y desabridos.

Arriola les ha aconsejado a sus pupilos dar aire a lo que, con toda precisión, podríamos denominar fascismo de izquierdas, es decir, esa conciencia de superioridad moral por la cual las reglas están hechas para los otros y si las rompemos nosotros será por algún buen motivo…ese “fin que justifica los medios” siempre que el fin sea el suyo y los medios, los que sean, los usados por ellos. Se trata de acabar con la corrupción pero sólo con la ajena. Arriola está convencido de contar con el arma que, en su momento, barrerá electoralmente del mapa a este tipo de opciones y se equivoca: Puede sacar del cajón todos los dossieres que quiera porque los que están dispuestos a romper la baraja no lo van a escuchar. Puede sacar todas las corruptelas que quiera, puede mostrar que les están financiando los gobiernos de Irán y Venezuela -por cierto, el PSOE también tuvo su propio escándalo de financiación desde el extranjero con el famoso caso Flick ¿se acuerdan?- que nada de eso le servirá a su público pero eso no lo ve Arriola.

Lo más curioso es ver cómo contrasta esa actitud del PP con la mantenida con otro partido con el que, en principio, se supone que podría haber muchos paralelismos: Ciudadanos. El portavoz del PP, Floriano -y si éste es el que porta la voz ¿cómo serán los que la esconden?- habla de “Ciudacans” como forma de atacarlos pretendiendo con ello que sean confundidos con nazionalistas catalanes. ¿El problema es que hayan nacido en Cataluña y que su líder sea catalán? A ver si va a resultar ahora que tienen razón los nazionalistas al hablar de anticatalanismo. ¿Es ésa la baza que piensan jugar? ¿Quieren vestirse también de nacionalcatolicismo al contar que quieren -nada menos- que denunciar el Concordato con la Santa Sede ellos…a quiénes se les ha ido un ministro por discrepancias sobre la ley del aborto, discrepancias que seguro comparte todo su electorado católico?

Según Arriola, todos iremos en masa a votar al PP porque las dos alternativas en crecimiento son terribles: Una es el coco y la otra los catalanes. Con tan elaborados argumentos electorales ¿cómo podríamos dejar de votar al PP? Por mi parte, prometo intentarlo…y estoy bastante seguro de conseguirlo. Lo del “malo conocido” como único argumento no sirve, especialmente si es el propio “malo” el que no encuentra otro argumento para invitarnos a votarle.

Política en España y “soplos de aire fresco”: ¿Quién habló de castas?

¿Cómo estará la política española para que haya quien llame “soplo de aire fresco” a la representación más vocinglera de la mafia que se ha hecho con buena parte de los Departamentos en las Universidades públicas en España? ¿Casta? Difícil encontrar una casta más corrupta y casposa que ésa.

¿Éstos son los grandes renovadores que nos van a librar de la corrupción? ¿Los que a recibir dinero de Irán y evitar toda referencia a la situación allí le llaman “gestionar las contradicciones”? ¿Los diseñadores de la moneda de uno de los países con mayores riquezas naturales y más arruinado gracias a los que se han dejado asesorar por ellos? ¿Los que llaman “faltar un papel” a no cumplir las condiciones para recibir una beca para el sesteo amañada por uno de los suyos? ¿Los que regalan subvenciones a familiares y amigos en los pocos sitios donde han tocado poder y luego dicen ser perseguidos?

Lamentable; casi tan lamentable como que los que están ahora en el poder no tengan otro argumento para permanecer en él que asustar al personal con la llegada de otros aún peores que ellos. Ni lo malo muy conocido ni lo peor un poco menos conocido.

Del mismo modo que las obras de Sabino Arana no fueron editadas por el PNV sino por ABC -eso es mala leche y lo demás son tonterías- la lectura del “Camino de servidumbre” de Hayek y su magnífica explicación sobre cómo y por qué Hitler accedió al poder, podía dar muchas pistas sobre qué esperar de los del “aire fresco”.

Maestros de la manipulación

Ayer, por primera vez vi una entrevista en TVE con el líder de Podemos Pablo Iglesias distinta de las múltiples grabaciones que existen en Youtube.

No se le puede negar el manejo de las tablas televisivas. No es tampoco un zote como algunos glorificados ex-presidentes vistos por sus partidarios como algo parecido al genio de la lámpara de Aladino…hasta que dejaron el poder, destino que probablemente aguarde también al actual.

Sin embargo, hay un problema grave con un personaje que trata de presentarse como la esperanza de regeneración de nuestro país: Miente y manipula en su discurso. Habla para reafirmar la fe que le tienen aquéllos a los que ya ha convencido aunque para los demás su discurso tenga muchos y graves agujeros.

Los periodistas presentes en la tertulia le atacaron bastante…aunque no entraron a fondo en temas como las corruptelas que afectan a su pareja y que pueden ser de gran relevancia si, como parece, Podemos plantea una especie de OPA sobre Izquierda Unida, como mínimo en Madrid.

Cuando le preguntaron por los problemas de uno de sus asociados, Iñigo Errejón, se limitó a quitarles importancia diciendo que se trataba de “un papel”. Uno de los periodistas certeramente le indicó que un papel es también una declaración de la renta como la de Jordi Pujol y que ser “un papel” no limita en absoluto su importancia como trataba de dar a entender Iglesias. Puesto que se enrocó en la historia del “papel”, hubo un momento en que uno de los presentes tuvo que decir en qué consistía el famoso papel y se trataba simplemente de que Errejón no cumplía las condiciones que se le exigían para tener una beca en la Junta de Andalucía. Punto.

Más adelante salió el tema de los pagos en negro y de la financiación proveniente de paraísos democráticos como Irán y Venezuela y las relaciones con éstos. Sobre los pagos en negro, después de una negativa tajante una curiosa justificación: La Agencia Tributaria les había certificado que no tenían pagos pendientes porque, claro, ya se sabe que la Agencia Tributaria registra los pagos en negro para cobrar el correspondiente IVA. La justificación es tan pobre, sólo válida para convencidos e imposible de creer que este insignificante dato -que Hacienda no tiene datos sobre pagos en negro y por tanto una certificación no dice nada- se le haya pasado al escurridizo Iglesias dice claramente que hay algo que ocultar.

Cuando invitó a los periodistas a ir a los tribunales con este asunto, uno de ellos le replicó que, puesto que ha mostrado en otras ocasiones una fuerte tendencia a acudir a ellos ¿por qué no lo hacía ahora ante una acusación tan grave para un presunto regenerador como la de estar cobrando en negro? Cortina de humo como respuesta y cruce de acusaciones con el periodista que le hizo la pregunta.

Dijo, probablemente una de las primeras veces que se conocen, que Venezuela era un país que tenía un gran problema de corrupción. Eso sí, a continuación diluyó esta idea diciendo que también tenía un problema de inseguridad y, para diluirla todavía más, afirmó que al igual que todos los países de la región, entre los que mencionó Colombia.

No contestó a algunas preguntas claves como su posición respecto a la integridad territorial española o si él, Pablo Iglesias, era comunista y el peso que esto tenía en su grupo que ahora, al igual que el famoso “eurocomunismo” de Santiago Carrillo, se nos viste de socialdemócrata y afirma seguir modelos del norte de Europa en lugar de modelos sudamericanos.

Sin duda, el personaje es inteligente y sabe moverse en el medio televisivo pero tiene un problema grave visible para todo aquél que no prefiera mirar hacia otro lado: No es fiable. Sus respuestas a algunas preguntas como el famoso “papel” o sus salidas sobre los cobros en negro indican que sabe esconderse utilizando trucos dialécticos bastante conocidos como diluir las evidencias en contra suya.

Por supuesto, si no es fiable y se pueden encontrar en su discurso evidencias claras de manipulación ¿qué tiene de fiable la reconversión de su grupo? ¿Ya no son leninistas sino socialdemócratas? La conducta exhibida por su líder invita más a pensar en mero tacticismo. Al igual que cuando Tierno afirmó que los programas electorales están para no cumplirse, hagámonos con el poder utilizando un discurso moderado y, una vez con el BOE en nuestras manos, intentemos llevar adelante nuestro programa de verdad, no el que hemos vendido.

Mientras tanto, PP y PSOE se comportan como si fueran dos marcas de una misma corporación (política antiterrorista, política fiscal, política territorial, niveles de corrupción…todo idéntico), a Izquierda Unida se le paró el reloj hace mucho, no está claro a qué juegan Ciudadanos y UPyD y los nazionalistas a lo de siempre…ésa es la clase política de este país.

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